keyboard_arrow_right
Prostitutas coslada

Prostituta definicion feministas actuales

prostituta definicion feministas actuales

Pero lo cierto es que ni las asociaciones que trabajan con prostitutas, ni muchas investigadoras o teóricas, siguen ya por ese camino. Cualquiera que haya hablado con prostitutas sabe que la prostitución puede ser elegida entre otras opciones; que dicha elección no siempre es producto de la violencia ni se mantiene con violencia, y que algunas personas que se dedican a dicha actividad la consideran su trabajo.

Estas mujeres merecen respeto y el pleno disfrute de sus derechos. Y dicho esto, ahora debemos pensar en la prostitución como institución política. Sabiendo esto vamos a debatir las consecuencias para las mujeres para las prostitutas y para las no prostitutas de la regulación, vamos a estudiar las consecuencias que ha tenido históricamente estas regulaciones, vamos a estudiar sin prejuicios las diferentes regulaciones que ya existen y también vamos a plantear alternativas a la legitimación de una institución creada por el patriarcado para contribuir a la dominación de las mujeres.

Y vamos a debatir también cómo mejorar las vidas de estas mujeres, cómo defender sus derechos, como luchar contra el estigma. La prostitución es una institución fundamental en el orden de género y, como tal, afecta a todas las mujeres por lo que como feministas es una cuestión que nos importa y nos tiene que importar. Pero el debate, sea cual sea, tiene que hacerse con ellas, por supuesto, con las mujeres que se dedican o que se han dedicado a esta actividad.

El regulacionismo nos acusa de no escuchar a las prostitutas, lo cual tampoco es verdad, como he tenido ocasión de comprobar en este año. Aunque es cierto que cada sector del debate tiende a ignorar las voces de aquellas prostitutas que no les dan la razón, lo cierto es que es una gran parte del sector abolicionista ha ido variando y matizando su postura inicial desde la defensa de la criminalización de la actividad hasta las posturas actuales de no intervención legal en la propia transacción económica aunque sí en la cultura de la prostitución ; este cambio de postura se ha producido debido en gran medida al trabajo con prostitutas que no quieren abandonar su actividad.

El regulacionismo no quiere escuchar a ninguna prostituta que no diga lo que quieren escuchar y desprecia así muchas experiencias de sufrimiento. Pues al parecer sólo si éstas dicen lo que las regulacionistas quieren oír porque si son mujeres que manifiestan haber sido raptadas, violadas, torturadas, golpeadas y obligadas a prostituirse contra su voluntad, entonces el regulacionismo suele manifestar cierto desdén hacia estos testimonios; hace lo posible por minimizarlos.

Fue muy importante para mí conocer a activistas prostitutas fuertemente contrarias a cualquier regulación con argumentos ofrecidos desde su experiencia y que tampoco escucha el regulacionismo.

Obviamente sí, pero a todas. Deberíamos debatir también sobre el papel que juega la mega industria de la prostitución en el capitalismo global; sobre qué significa que la mercantilización de todo haya llegado plenamente al cuerpo: Mi convicción es que hoy es una institución muy distinta a la que era hace 50, o años porque es una institución con un gran poder de adaptación.

Y esto no desdice ni contradice el derecho de cada una a hacer lo que quiera, a intentar huir de la pobreza como pueda, a ganarse la vida como quiera o pueda. La crítica a las instituciones sociales o políticas no es incompatible con respetar la libertad personal; el trabajo para el cambio social no pasa por reprimir, ni vulnerabilizar a personas vulnerables.

De todo eso es de lo que yo quería hablar. Y eso es lo que quería hacer con mi libro y lo que he podido hacer sólo en parte. Pasar al contenido principal. Pheterson fue una de las invitadas en su presentación en sociedad. Ambas llegaron a la prostitución desde el movimiento feminista. Para Garaizabal, este oficio era lo peor que podía sucederle a una mujer. Poco a poco, las putas que conoció y de las que se hizo amiga le hicieron entender que muchas lo habían elegido.

A Pheterson ya en los setenta le intrigaba la división existente entre las mujeres. Quería averiguar cómo el racismo, el antisemitismo, la homofobia, etcétera obstaculizaban las alianzas.

Y cómo hacer para crearlas. Una de ellas debía ser con las trabajadoras sexuales. Garaizabal y Pheterson coinciden en ideas. Disienten, a veces, en estrategias. Se quitan las palabras de la boca con la pasión que da ser aliadas.

Reconocer que ese estigma funcionaba para que nosotras mismas reprimiésemos nuestra sexualidad. Cuando descubres un deseo nuevo lo primero que se te viene a la cabeza es: El estigma de puta sirve como castigo preventivo para evitar que salgamos del buen camino.

Como cualquier mujer con una determinada apariencia y extranjera es susceptible de ser víctima de trata, se impide su entrada. Ahí, por lo tanto, la discriminación ya no es solo ideológica, sino también legal. Que podamos movernos, disfrutar. Dependen de nosotras y quieren tenerlo todo. El estigma es una forma de decirnos que no tenemos libertad sobre nuestros cuerpos. Es un castigo a la independencia, a ser seres humanos. En el imaginario heteropatriarcal la iniciativa ha de ser masculina.

Ahora bien, la diferencia es que las putas buscan ganar dinero con ello. Son ellas las que ponen las condiciones y dicen el precio. El estigma se agudiza para aquellas que captan su clientela en la calle. Su persecución tiene que ver, por tanto, con la ocupación de este por parte de las mujeres. En Hetaira proponéis como solución a los conflictos que pueden surgir con la prostitución de calle la negociación colectiva. Lo primero que hay aclarar es que capta —e insisto, capta- a su clientela en la calle.

No se ponen en una esquina a hacer actos sexuales, aunque las protestas parezcan, a veces, motivadas por ello. No solo con el trabajo sexual. En general, muy difícil.

Se han dado dos grandes debates: Es decir, el ir y venir, el estar en la calle. Si una mujer es identificada como trabajadora sexual, esa es ya una razón para recibir una multa. No se ha penalizado, sin embargo, a los clientes como demandaba una parte del movimiento feminista. Si piensan en un cliente, ven a Strauss-Khan.

Cuando, en realidad, puede ser cualquiera. Es el gran villano de las normativas municipales. Esta posición viene de un sector del feminismo para el que los hombres son malos, tienen una sexualidad terrible y buscan, por tanto, oprimir sexualmente a las mujeres. Es la estigmatización de la prostitución y el no reconocimiento de sus derechos lo que la convierten en un terreno muy propicio para las actitudes machistas.

Ahora bien, la solución no pasa por penalizar al cliente. Eso implica penalizar a la prostituta. La prostitución es cosa de dos. Ellas pierden, por tanto, capacidad de negociación. Refuerzan la idea de que se va de prostitutas para abusar de ellas. Hago esto, esto no. Se paga por adelantado. Parecería como si no hubiese unas reglas previas. Las cuales ya me gustaría que existiesen en las relaciones heterosexuales.

En el caso de las mujeres que no son pagadas, también existe la negociación todo el tiempo. Siempre las mujeres al lado de las niñas, bien infantilizadas.

Algo que no es baladí, sino una manera de recortar nuestra capacidad de decisión al compararnos con niñas. Sí, por ejemplo, el plan español contra la trata incluye una serie de derechos y servicios sociales para las víctimas. Ahora bien, estos deberían de ser independientes del sexo de la persona y de la finalidad que se persiga con este delito. Los estudios de la Organización Internacional del Trabajo sobre trabajo forzoso hubieran sido una buena orientación.

De acuerdo a sus estudios, solo uno de cada nueve casos se da en el trabajo sexual. Es muy importante, por tanto, que se redefina el concepto de trata que empleamos. Ahora se aplica a toda mujer que ejerce la prostitución.

prostituta definicion feministas actuales

Prostituta definicion feministas actuales -

Elaborar un estatus de trabajo no suprime la estigmatización y suprimir la estigmatización de las mujeres prostituidas no pasa por dar normalidad al hecho de vender sexo por dinero. Frecuentemente se trata de un fenómeno relacionado con la inmigración ilegal donde las mafias operan para secuestrar y vender a estas personas a otros países para prostituirse. Pheterson fue una de las invitadas en su presentación en sociedad.

: Prostituta definicion feministas actuales

VIDEOS DE SEXO REAL CON PROSTITUTAS PROSTITUTAS EL EJIDO 270
MUJER PROTITUTA ELDA PROSTITUTAS Lo primero que hay aclarar es que capta —e insisto, capta- a su clientela en la calle. En Opera do Malandro. Archivado desde el original el 27 de junio de Es una forma de sumar por parte del abolicionismo fuerzas que no son reales. Son ellas las que ponen las condiciones y dicen el precio. También hay algunos países como Países Bajos o Alemania donde la prostitución es una profesión regulada.
Prostitutas en cordoba patrona de las prostitutas 294
Prostitutas en cerdanyola prostitutas en andujar Prostitutas baratas santander ver putas
PROSTITUTAS COLONIA MARCONI PAGINAS WEB PROSTITUTAS Los publicanos y las prostitutas prostitutas de los
Para qué sirve la poesía? Desde mi punto de vista, hay críticas fundadas que hacerle: Yo sería partidaria de prohibir a los varones comprar sexo esclavo. De Wikipedia, la enciclopedia libre. A finales de los ochenta, Cristina Garaizabal descubrió los textos de Gail Pheterson y se empeñó en que la editorial Talasa los publicase. Ahora bien, la diferencia es que las putas buscan ganar dinero con ello.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *